Pintar para descubrir y nombrar las cosas que no tienen nombre
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La obra de Oscar Solís y Juana Cortez se exhibe desde hace varios años en la Galería Dante, una de las mayores y más importantes galerías de arte de la ciudad. Oscar y Juana son un notable matrimonio de artistas. Originarios de Michoacán, sus pinturas son de un realismo impactante, y en ellas los artistas buscan alcanzar la energía vital que subyace en cada uno de sus personajes.
Oscar Solís, gracias a una tía suya que pintaba y se ganó la admiración de su mamá, desde joven se sintió inclinado al arte. “Tal vez por conseguir yo también la atención de mi mamá” nos dijo. Muy pronto decidió que sería artista de tiempo completo y “la pintura se convirtió para mí en una especie de sacerdocio”. Con la madurez que da la vida, sin embargo, Oscar se dio cuenta que se estaba alejando de sus seres queridos, su esposa y sus hijos, y se convirtió en un hombre más conectado con su realidad inmediata y su acercamiento al arte se transformó también.
Juana Cortez no pensaba en el arte como una carrera, a pesar de que de jovencita soñaba con pintar. “En nuestra ciudad no había ninguna referencia” comenta Juana; “yo no conocía a ningún artista hasta que conocí a Oscar a los 16 años”. Ellos se hicieron novios a los 17 años y han estado juntos desde entonces, en una carrera que si bien ha tenido altibajos y cambios de dirección, los ha fortalecido y reafirmado en su amor de pareja y en su apasionada vocación de artistas.
“Desde el principio me di cuenta que Juana tenía talento”, nos dijo Oscar. “Una vez plasmó un excelente retrato de un amigo con unos pocos ágiles trazos. Al verlo, dije “¡este es Jorge!” Se veía mejor de lo que era en realidad.”
Juana empezó a pintar como ayudante de Oscar y después progresó hacia una carrera individual.
Siendo un matrimonio, resulta natural que trabajen juntos, como efectivamente lo han hecho. Hace algunos años pintaron entre los dos unos murales en el palacio municipal y el cuartel de su ciudad natal.
Igualmente, sería de esperarse que compartieran un estilo, una forma de pintar. Sin embargo, a pesar de todo lo que los une, como artistas conservan su propia identidad. Las exquisitas pinturas de Juana, principalmente retratos de mujeres indígenas mexicanas, se caracterizan por trazos suaves y una maestría en el manejo de la luz que las invisten de una serena dignidad.
En la obra de Oscar se encuentran temas diferentes, entre naturalezas muertas, caballos y retratos, en pinceladas apasionadas y una paleta intensa que revelan la búsqueda del artista por descubrir, y nombrar, lo que yace más allá de la mera apariencia exterior. El acto creativo es experimentado intensamente por el artista, quien concede que la mayor recompensa la obtiene cuando llega al punto de sentir que ha atrapado la esencia del sujeto que pinta, sea un personaje o un animal.
Hasta el año pasado, Oscar y Juana venían a Puerto Vallarta solamente por unos días a presentar su obra cada año, pero este año han decidido quedarse por cinco meses, uniéndose así al selecto grupo de artistas que gravitan alrededor de este importante centro de arte.
La obra de Oscar Solís y Juana Cortez puede admirarse en Galería Dante. Los próximos días 21, 22 y 23, Oscar y Juana estarán pintando en vivo en los jardines de la galería, de las 10 a.m. a las 2 p.m., lo cual representa una gran oportunidad de conocerlos y platicar con ellos en su “medio natural”.
Galería Dante está en Basilio Badillo 269, Zona Romántica. Tel. 222 2477 www.galleriadante.com






